Taller de Memoria y puesta en valor

El cluster se mira al espejo

Algo sucede en Punta del Diablo. Lejos de la temporada de verano y bajo una lluvia torrencial, cerca de 90 personas arriban a la Hostería del Pescador. Llegan en grupos o en solitario. En auto o camioneta. Algunos son viejos conocidos, otros se ven las caras por primera vez. Vienen convocados por el Cluster de Turismo de Rocha y traen la misma motivación: y convertir al departamento en un punto de referencia turística internacional; sueño que empezaron a construir dos años atrás.

La jornada comienza con una buena noticia que es celebrada con aplausos: un proyecto de la Corporación Rochense de Turismo fue preseleccionado por el Banco Interamericano de Desarrollo para recibir una ayuda económica de 900.000 dólares, a cambio de ciertas contrapartidas. Acto seguido, comienza la dinámica.
“Hoy no vamos a hablar de dinero. Hoy vamos a celebrar y ustedes van a disfrutar”, anuncia Nanne Lokatz, facilitadora experta de origen alemán contratada por PACPYMES (Programa de apoyo a la competitividad y promoción de exportaciones de la pequeña y mediana empresa). Para ello propone una dinámica introspectiva en la que cada cual contará su historia de participación en el cluster, hurgando en el pasado para ubicar ese mojón en el que se produjo un cambio interior, ese “momento clave” en el que nada vuelve a ser como era.
En la mesa 1 se miran desconcertados. La mayoría participa por primera vez. Piensan, escriben, susurran entre ellos, vuelven a escribir. Una vez que identifican ese “momento” son invitados a ubicarlo en una línea de tiempo dibujada en el piso. El juego les resulta extraño pero parece divertirles. Ya posicionados sobre el año en cuestión, se los redistribuye en grupos de seis y se les asigna una mesa.

Aparición. Una melodía de película enmudece al murmullo del salón. Es la banda sonora de la saga de aventuras Indiana Jones. Un hombre alto de aspecto extranjero con gorro de cowboy y látigo en mano aparece en escena. Está buscando un tesoro, dice. Los presentes sonríen. Luego de una breve mímica, el cazador encuentra su botín. Es hora de explicar la próxima dinámica lúdica.
Cada grupo deberá votar por uno de los “momentos claves” y representarlo ante el resto, usando la trama de la película como faro. La consigna es recibida con risas nerviosas. Los seis integrantes de la mesa 1 no terminan de comprender, pero se muestran dispuestos. Antes de votar, se presentan y cuentan su historia, centrándose en aquel punto de inflexión.
Daniel Pastorino (68), dueño de un restaurante en La Coronilla, dice que la suya es muy “sencilla” y que se ubica en julio de 2008. “Fue en una cena que hubo que preparar para un evento importante programado y apoyado por el cluster que fracasó producto del poco apoyo recibido. Esto fortaleció el poder de análisis para tomar en cuenta en el futuro”, señala y le da paso a Gabriela Rodríguez (47), docente de secundaria y bióloga.
“Mi esposo es guardaparques en el Monte de Ombúes y yo doy clases en el liceo de Castillos. Juntos creamos el programa de Pequeños Guardaparques por el cual llevamos alumnos del liceo a andar en bicicleta en áreas protegidas”, cuenta Gabriela. “El año pasado fuimos seleccionados para ir a España al Congreso Mundial para la Conservación de la Naturaleza con cuatro de los chiquilines. Entonces pensé que ya que íbamos a un lugar adonde van más de 7.000 personas, sería interesante llevar algo sobre Rocha. Un póster o algo. Fue ahí que me dijeron que viniera a una de las reuniones del cluster. Oh casualidad, esa fue la reunión (setiembre de 2008) en la que se decidió financiar la posibilidad de que se diera turismo de forma obligatoria en el liceo. Así que estuve dentro de esa coordinación”, agrega.
La ronda continúa con Jacqueline Silvera (36), periodista de Videocable de Castillos y TCM de La Coronilla, quien tiene claro que su “momento clave” fue en una charla con Lionello Punzo,  consultor italiano que estuvo capacitando a los integrantes del cluster. “Siempre sentí que acá se trabajaba con turismo de forma hereditaria, simplemente porque se hereda un mostrador. Recién después de esa charla encontré plasmada la idea de capacitación”, explica.
Es turno de Raquel Araujo (57) y Basilio Gajdosz (56), esposos y productores agropecuarios de Lascano que están allí como “representantes” de su hija, una estudiante de Marina Mercante que después de una práctica en Europa se desilusionó de su profesión y decidió dar un golpe de timón. “Después de eso ella quiso emprender algo en nuestro pueblo, pero no encontrábamos qué. Nos dimos cuenta que un hotel era una posibilidad. Nos avisaron que había una reunión del cluster en la Sociedad Agropecuaria de Rocha (abril de 2008) y nos integramos. Ella ahora está trabajando en un barco para hacer el dinero para el hotel”, dice Raquel, y su marido asiente.
El Cnel. Fernando Rocca (50), director del Parque Santa Teresa, cierra la ronda de presentaciones. “Yo nunca trabajé en turismo”, afirma, “pero me encontré con una invitación a participar en una reunión en la que había gente del sector privado, público y también de cooperación. Fue entonces que le di gran valor a ese conocimiento que se estableció por hacer realizaciones compartidas, porque de escuchar al resto de la gente surgen cosas para hacer”, concluye.
Es hora de votar. Cada cual tiene tres porotos que pueden colocar juntos o de a uno, según la anécdota que más les guste. Sin mucho dudarlo, la historia de la docente resulta ganadora.

 
Mirada el futuro. Terminadas las representaciones, llega el momento de cambiar la perspectiva. Ya no importa qué pasó, sino qué pasará. Los participantes son invitados a reflexionar respondiendo por escrito dos preguntas concretas: a) ¿Qué quiero que siga? b) ¿Qué quiero que cambie?
Las respuestas de la mesa no se hacen esperar, es evidente que no se trata de un ejercicio nuevo en la mente de los integrantes de la mesa 1.
Jaqueline Silvera pide que continúe la capacitación y desea que cambie la mentalidad del vecino rochense. Daniel Pastorino espera que siga la dinámica desarrollada hasta ahora y espera que lo actuado se traslade al mundo.
El Cnel. Rocca quiere mantener ese ámbito de intervención constructiva, ampliando la posibilidad de concebir más proyectos y hace un llamado a que se brinde apoyo técnico a quienes estén interesados en presentar nuevos proyectos. La docente Gabriela Rodríguez desea preservar y continuar las relaciones entre las personas y sus emprendimientos, en el entendido de que es la unión la que hace la fuerza, y no la competencia. Para el futuro aspira a que lo de “Uruguay Natural” sea algo más que un slogan ya que considera que la biodiversidad de Rocha se está perdiendo, con lo que se estaría matando a la “gallina de los huevos de oro”.
En opinión de Basilio Gajdosz, la información, educación y asistencia financiera son los tres componentes que deben continuar; y solicita intervención del cluster para mejorar el acceso a Internet rural, ahora ineficiente. Su esposa, Raquel Araujo, también observa la educación como un valor a continuar y entre las mejoras quiere un servicio de Internet para todos, ya que no siempre puede asistir a las reuniones del cluster.
Último deseo. Los facilitadores del cluster quieren llevarse insumos para la próxima reunión del 22 de octubre. Para ello proponen un último ejercicio que consiste en imaginar los proyectos qué quisieran ver plasmados en el departamento.
Las propuestas, realizadas oralmente, corren por los más diversos carriles: creación de una comisión binacional de turismo, desarrollo de un sistema de certificación que garantice a los usuarios la sostenibilidad de los proyectos, inclusión de pequeñas localidades en el circuito turístico, implementación del concepto de turismo histórico, instalación de ferias artesanales en la vía pública, construcción de un aeropuerto internacional en Castillos, regulación para la producción de artículos con denominación de origen, duplicar el tiempo promedio de estadía en Rocha, mejorar el sistema de transporte, construir terminales para pasajeros, y creación de una agencia de viajes que venda paquetes con el departamento como destino.
Al cierre, alguien resume en una frase el espíritu de buena parte de los presentes: “Acá tenemos todo, pero no sabemos venderlo”.

  (Caterina Notargiovanni)